En muchas ocasiones las actividades de la vida cotidiana nos superan, debemos atender a demasiadas exigencias al mismo tiempo, y nuestra capacidad de respuesta se ve sobrepasada por el incremento de demandas que llegan del exterior. La continua y persistente solicitud de nuestra atención acaba consiguiendo que la capacidad de respuesta disminuya hasta resultar inadecuada. La barrera entre el bienestar y la sensación de inseguridad, nerviosismo, angustia… es mínima, con lo que el deterioro en las capacidades intelectuales, físicas y emocionales corren peligro si existe una situación prolongada de estrés.
El entrenamiento en relajación facilita la recuperación orgánica general y aprendemos una nueva manera de responder a las exigencias de la vida cotidiana. El entrenamiento en relajación tiene múltiples beneficios: controla y evita la angustia, aumenta el umbral de tolerancia al estrés, mejora el rendimiento en situaciones conflictivas, potencia la eficacia mental y corporal, entre muchos otros. Con un pequeño entrenamiento podemos conseguir un buen número de herramientas útiles para hacer frente a múltiples situaciones diarias.