A lo largo de nuestra vida, tenemos que asumir que vivir situaciones conflictivas es algo normal e inevitable que tenemos que aprender a enfrentar con estrategias eficaces. Los conflictos mal resueltos representan una pérdida importante, a nivel emocional para el individuo y sus manifestaciones son variadas: melancolía, inseguridad en uno mismo, ansiedad y insatisfacción personal.
Abordar de manera eficaz nuestros conflictos supone la puesta en marcha de estrategias variadas que en muchas ocasiones es necesario aprender, entre ellas pueden destacar aquellas que nos ayudan a identificar los conflictos y buscar sus causas, a entender el papel que juegan en nuestra vida, a analizar lo que sentimos y hacemos, lo que nos ayuda y no lo que no nos sirve para enfrentar-nos, etc.
La resolución efectiva de conflictos tiene un objetivo superior, conseguir una mayor seguridad y confianza en nosotros mismos, así como mejorar nuestro estado anímico.