La ansiedad presenta biológicamente un sentido positivo ya que facilita la superivencia personal y de especie, ayudando al individuo en el afrontamiento de situaciones complicadas y comprometedoras mediante el aviso a su sistema mente-cuerpo de la presencia de éstas, permitiendo de esta manera el rendimiento y la adaptación al medio social, laboral, o académico.
Los trastornos depresivos interfieren en el funcionamiento cotidiano de la persona, causando dolor y sufrimiento no sólo a quienes los padecen sinó también a sus seres queridos. La depresión severa puede destruir tanto la vida de la persona enferma como la de su familia.
Vivimos en una sociedad potencialmente generadora de estrés. La sociedad altamente comercial y competitiva orientada al consumo demanda a las personas un buen aspecto físico, que alcancen un cierto estatus mediante sus posesiones y calificaciones, que estén a la última en tecnología, que sean altamente eficaces en su trabajo… Consecuentemente, existen pocas oportunidades para que los individuos satisfagan sus necesidades y las probabilidades de que aparezcan sentimientos de frustración aumenta la presencia de problemas de estrés o relacionados con ello.