La osteopatía trabaja a partir del estudio de los músculos, articulaciones, el aparato esquelético y la posición corporal de la persona. Se parte de la creencia que la alteración de alguna de las piezas o una alteración local del aparato músculo-esquelético repercute directamente sobre diferentes órganos vitales, creando malestar general, agravando enfermedades y perturbando el funcionamiento general del organismo.
Encontramos una gran diversidad de técnicas, todas ellas dirigidas a aliviar el dolor, restaurar funciones ( devolver el grado de movilidad de una articulación, por ejemplo), promover la salud y el bienestar, y devolver la armonía y el equilibrio que causan algunos problemas como el estrés, determinadas enfermedades y accidentes, entre otros. La osteopatía está reconocida en algunos países como Francia, EEUU, Reino Unido… siendo necesaria una formación específica de 5 años. Dentro de la formación en osteopatía, encontramos diferentes especialistas:
Osteopatía articular: Dedicada al restablecimiento del aparato músculo-esquelético y de la postura, centrándose en la columna vertebral y traumatismos.
Osteopatía craneal: Se centra en los problemas craneales y su influencia en el Sistema nervioso central.
Osteopatía visceral: Enfocada hacia la curación de órganos y vísceras, mejorando la función de estos mediante manipulación para conseguir un mejor riego sanguíneo.